lunes, 23 de mayo de 2011

El pequeño Buda se despide del fútbol




La pasada noche del sábado, Iván de la Peña decía adiós al fútbol en su estadio, el Cornellá-El Prat. Dos días antes, anunciaba en rueda de prensa que se veía obligado a despedirse de este deporte que, como el mismo dice, tanto le ha dado. Gracias a su técnico, Mauricio Pochettino, lo pudo hacer vestido de corto. En el minuto 80 de partido entró en el terreno de juego en sustitución de Verdú, y fue en ese instante cuando recibió una sonora ovación de su afición, que ha tenido la fortuna de verle jugar durante nueve años. Al finalizar el encuentro, fue manteado por sus compañeros, quienes le entregaron una fotografía que decía: "De la Peña, perico para siempre". Posteriormente declaró que: "Me llevaré toda mi vida el enorme cariño de los seguidores del Espanyol, me he emocionado mucho".


De la Peña, centrocampista cántabro de 35 años, comenzó su larga andadura futbolística en las categorías inferiores del Barça. En 1995 debutaría en la primera división española con el F. C. Barcelona ante el Real Valladolid, de la mano de Cruyff. Tras tres temporadas con el primer equipo, en 1998 pasaría a recalar en las filas de la Lazio, que pagó 2.500 millones de pesetas para hacerse con sus servicios. Comenzó su periplo en Italia bien, pero a causa de las lesiones perdió la titularidad y fue cedido a la temporada siguiente al O. Marsella, y un año después al Barça. En ese momento, el Espanyol se interesó por él y le ficho en el año 2002. En este club ha permanecido los últimos nueve años de su carrera, convirtiéndose en capitán y un símbolo y un referente de los aficionados pericos. Ha sido cinco veces internacional con la selección española, todas ellas con el seleccionador Luis Aragonés. Entre su palmares destacan las tres Copas del Rey, dos Recopas europeas, una Liga Española, una Supercopa de Europa, una Supercopa de España, y una Supercopa de Italia.


Lo Pelat, apodo de Iván de la Peña, era uno de esos jugadores privilegiados cuya visión de juego para dar el último pase era única. De sus botas salía el mejor fútbol del equipo y la mayor parte de los goles, ya que poseía una cualidad para encontrar huecos entre lineas espectacular. De hecho, cuando De la Peña tenía espacio para pensar, darse la vuelta y levantar la cabeza, sus rivales tenían muy poco que hacer, porque con solo un pase, les daba medio gol a los delanteros pericos. Además, a todas estas cualidades ofensivas, hay que añadirle una que en la grada puede que no se aprecie, pero en el terreno de juego y sobre todo en el vestuario, es de gran importancia; el liderazgo. Lo único que se le ha achacado ha sido la falta de rigor y compromiso defensivo, pero cuando un jugador es capaz de ver espacios que nadie más encuentra, el papel defensivo es secundario. Lo que es una pena es la cantidad de lesiones musculares que le han ido lastrando en su carrera. En esta, su última temporada, solo ha podido disputar 42 minutos debido a las mencionadas lesiones, lo cual no es nada beneficioso para el espectáculo.


Pero la despedida de De la Peña no fue la única que se produjo el sábado. El joven Callejón jugó su último partido con el Espanyol, ya que hoy se ha confirmado el traspaso del jugador al Real Madrid. El andaluz ha firmado por cinco temporadas y el conjunto blanco ha pagado 5 millones al conjunto perico por su traspaso.


Por último, dar las gracias a Iván de la Peña por los buenos momentos que nos ha dado y por las lecciones de fútbol que hemos aprendido de un maestro en esto de jugar al toque y a un estilo combinativo.







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